¿Deberíamos de sacar los móviles de las aulas?

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Educar en la atención es el título de la conferencia ofrecida por la educadora y articulista canadiense Catherine L’Ecuyer en el foro de CajaCanarias Hablemos de Educación. Una frase que resume muy bien el ámbito de conocimiento de esta mujer, afincada en Barcelona y madre de cuatro hijos que también ejerce habitualmente como colaboradora en el diario El País. Máster por IESE Business School y máster europeo oficial de investigación, la revista suiza Frontier in Human Neuroscience publicó su artículo The Wonder Aproach to Learning, que convierte su tesis en una nueva hipótesis/teoría del aprendizaje. Fue invitada como ponente ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados y ha asesorado al Gobierno del estado de Puebla (México) para una reforma de la educación infantil. Investigadora y autora de varios libros y artículos, entre ellos el referente Educar en el asombro, L’Ecuyer responde, o lo intenta, a cuestiones trascendentes como cuáles son los efectos del uso de la tecnología en las edades tempranas, cómo podemos mejorar la atención de nuestros hijos y alumnos o cuáles son los efectos de la multitarea tecnológica.

¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando se queda mirando largas horas a una pantalla?

Se acostumbra a un ritmo que no existe en el mundo real. Luego vuelve a la realidad, lenta y exigente, y todo le aburre. Dimitri Christakis insiste en que los niños no tengan acceso a pantallas antes de los 2 años; en esas edades hay estudios que asocian el consumo de pantalla con la reducción del vocabulario, la impulsividad, el déficit de aprendizaje, la inatención?

¿Es lo mismo una tableta reproduciendo vídeos de YouTube que un videojuego, por ejemplo?

Es difícil opinar sin hablar de edad y de contenidos. Los hay lentos, rápidos, violentos, inocentes, etc. En general, el videojuego y la tableta son medios distintos a la televisión o los vídeos, porque son interactivos, no son meramente pasivos. Sin embargo, podemos también argumentar que son medios susceptibles de ser más adictivos, porque incentivan una respuesta constante por parte del usuario y le introducen en un bucle a través del círculo de recompensa de la dopamina.

¿Debemos sacar los teléfonos móviles de las aulas?

La pregunta debería ser cómo es que entraron. ¿En virtud de qué principio y apoyado por qué tipo de evidencia? ¿Por qué no tuvimos ese debate cuando entraron y lo tenemos que tener ahora para sacarlos de las aulas? Hay muchos colegios en los que están prohibidos no solamente en las aulas, sino también en el recinto del colegio.

¿Podemos revertir la situación en niños que ya son mayores para volver a captar su atención?

Ningún problema se va a solucionar demonizando la tecnología. Hay que dar alternativas excelentes para poder atrasar al máximo la edad de uso. Antes, nos preocupábamos porque nuestros hijos no volvían a la hora a casa. Ahora, nos preocupamos porque no salen de sus cuevas digitales. Hay que sacarles al monte, al bosque, al mar, hay que hacerles ver que hay mundo más allá del mundo digital. No es lo mismo la conexión humana que la conexión wifi.

¿Cómo aprovechar las ventajas de las tecnologías para evitar sus consecuencias?

La tecnología es fabulosa cuando la usa una mente preparada para hacerlo. Los efectos perjudiciales de la tecnología (inatención, adicciones, impulsividad, déficit de realidad, disminución del vocabulario y de la empatía, etc.) ocurren en personas que no están preparadas para inhibir estímulos, que no son capaces de distinguir el ámbito privado del público, que no tienen sentido de la discreción, que no tiene un locus de control interno, etc. La pregunta que nos hemos de hacer es la siguiente: ¿qué niño o adolescente tiene todas esas cualidades? Les pedimos algo que no tienen aún, y que se desarrolla en el mundo real (offline), no el mundo digital (online).

¿Cómo pueden los profesores trabajar la atención en los pequeños que en casa no tienen un horario límite para usar una tableta o similar?

Es una pregunta muy relevante. La inatención por el uso de las pantallas en casa perjudica al aprendizaje en las aulas. Los colegios deberían ayudar a las familias a tener un uso limitado. El problema es que difícilmente tendrán autoridad para hacerlo, mientras ellos mismos las usan en las aulas.

¿Por qué los tres años puede ser una edad óptima para la introducción de las pantallas?

Los tres años no son una edad óptima para la introducción de la pantalla. Lo que dicen las principales asociaciones pediátricas es que las pantallas pueden perjudicar al desarrollo antes de los 2 años y que debemos mantener el consumo al mínimo (hablan de no más de una hora al día) de 2 a 5 años. La Asociación Canadiense de Pediatría dice claramente que “no hay evidencia que justifique el uso temprano de las pantallas”.